No podemos negar que el mundo digital está presente en la mayor parte de los aspectos de nuestra vida (incluso para pedir una cita médica, lo hacemos a través de una aplicación del teléfono). Precisamente por eso es fundamental que las madres y los padres hagamos todo lo posible por hacer un uso responsable de la tecnología especialmente enfocada en la etapa infantil de nuestros hijos.
Lo primero que deberíamos hacer es intentar dar ejemplo. Algo tan fácil (y complicado a la vez) como dejar el móvil de lado al llegar a casa. Es decir, no usarlo ni cuando les estamos dando la cena y/o jugando con ellos. Si no nos ven todo el rato con una pantalla delante de la cara, seguro que su interés por el móvil, en este caso, se diluye.
Dicho esto, creemos que es importante limitar explícitamente la exposición a pantallas a los más pequeños de la casa. Tanto científicos como educadores coinciden en que es preciso limitar el uso de pantallas principalmente en la etapa infantil. Pero, ¿por qué?
Riesgos por una sobre exposición de pantallas en niños
Se ha demostrado que la exposición excesiva a pantallas en la infancia no sale gratis, al contrario, puede salir muy caro para su salud. Conlleva riesgos reales tanto en su desarrollo cognitivo, emocional como físico.
A continuación te enumeramos algunos de los problemas que pueden sufrir los más pequeños de la casa por pasar mucho tiempo delante de una pantalla:
- Retrasos en el lenguaje y en el aprendizaje
- Menos habilidades de comunicación
- Retrasos cognitivos
- Problemas de atención
- Hiperactividad
- Trastornos del sueño
- Dificultades para socializar
- Problemas de autoestima
- Ansiedad
- Depresión
- Sedentarismo: fomenta la obesidad, diabetes, entre otros.
- Miopía
- Dolor de cabeza

¿Qué recomiendan los expertos en relación al uso de pantallas?
Los expertos son tajantes: cero pantallas, al menos, hasta los 2 años de vida. Si puede ser hasta los 3 años, mejor que mejor. Un bebé no tiene ninguna necesidad de estar conectado a la tecnología: ni mirar películas, ni videos musicales. En cambio, se les puede poner música en un altavoz o cantarle canciones, leerle libros, dar paseos porteándole, etc.
En mayores de 3 años se puede hacer un uso esporádico de pantallas siempre con supervisión. Sin embargo, es importante que prioricemos siempre su juego libre y otras actividades físicas al aire libre .
Los expertos hablan de un máximo de 1 hora al día en edades comprendidas entre 3 y 5 años. El contenido debe ser siempre meticulosamente elegido y supervisado por un adulto. Evita ponerle cualquier dispositivo electrónico durante las comidas y hasta una hora antes de ir a dormir (ya que afectará a su descanso).
Para mayores de 6 años no se recomienda nunca exceder las 2 horas al día; es preciso establecer unos límites muy claros y que estén siempre bajo supervisión.
¿Por qué hablamos siempre de que el rato de exposición a las pantallas sea supervisado y acompañado? No es lo mismo ver un capítulo de «Bluey» con nuestros hijos pequeños e interactuar con ellos mientras miramos la tele, que ponerles este contenido e irnos a hacer la cena “tranquilamente” y que se queden “absortos” delante de la “caja tonta”.
No, la tele no debería usarse como “niñera” mientras los adultos trabajan o realizan otras tareas. Tampoco hace falta demonizarla y prohibirla porque puede ser contraproducente: lo único que conseguiremos es que despierte todavía más interés en nuestro pequeño.
Lo más importante es crear un entorno saludable para su uso. Establecer zonas de la casa donde no pueden usarse pantallas como, por ejemplo, en la mesa del comedor, en el baño o los dormitorios. Insistimos de nuevo en que los peques no se acostumbren a cenar con la tele y que no la vean al menos 1 hora antes de irse a la cama (porque está demostrado que sí afecta a su descanso).
Para la salud ocular de los más pequeños es necesario tener una serie de consideraciones: ajustar el brillo de la pantalla, que la iluminación sea adecuada y que mantengan una distancia adecuada respecto al dispositivo electrónicos (dependiendo del tamaño de la pantalla).
¿Cómo establecer límites en el uso de pantallas?
Para poder establecer límites efectivos en el uso de pantallas, hay que establecer unas normas claras, hacerlo de manera consistente y con unos horarios:
- Dar ejemplo con un uso responsable de las pantallas frente a los niños
- Cuidar las relaciones personales para favorecer el desarrollo emocional de nuestros hijos
- Crear zonas “libres de pantallas”
- Fomentar el juego no estructurado y actividades físicas
- Ofrecer alternativas no digitales como la lectura de cuentos o juegos de mesa
- Usar herramientas de control parental
Medidas de los gobiernos
En los últimos años muchos estados europeos están tomando medidas activas para limitar el uso de las pantallas no sólo en la etapa infantil sino también hasta la adolescencia. La última del ejecutivo español ha sido presentar un proyecto para prohibir el acceso a las plataformas digitales a los menores de 16 años. Las interacciones en redes sociales o apps de mensajería proporcionan un sentido de conexión que no es real; muchos niños y adolescentes sólo cuidan las interacciones digitales y limitando así el desarrollo de habilidades sociales.
En resumen, como madres y padres debemos de guiar a nuestros hijos en un uso responsable de las pantallas, basado en el equilibrio y el acompañamiento para poder hacerlo de una manera segura. Los dispositivos digitales son una herramienta más al alcance de nuestras manos pero tiene un impacto en la nuestra salud y, sobre todo, en la de nuestros pequeños. De ahí, que sea crucial seguir ciertas indicaciones tanto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como de la Asociación Española de Pediatría para hacerlo con todas las garantías y que fomente el desarrollo emocional y las habilidades sociales en lugar de todo lo contrario.