La reincorporación laboral tras convertirse en madre es un proceso complejo cargado de contenido emocional.

Se trata de un proceso que suele despertar ansiedad, culpa e inseguridad.

Para que esta transición sea lo menos traumática posible es importante validar lo que sientes (por abrumador que sea) y planteártela de una manera realista y gradual
Si te encuentras en esta situación, este post del blog de Crianza Alternativa te interesa.

¿Cuándo debo reincorporarme al trabajo tras ser madre?

Antes de entrar en materia, es preciso que conozcas tus derechos al volver a trabajar tras convertirte en madre /padre. En España existen una serie de herramientas de conciliación que conviene que conozcas.

En nuestro país el permiso por nacimiento es de 19 semanas por cada progenitor (con obligatoriedad de mantenerte el mismo puesto de trabajo).

Para conciliar también dispones de un permiso de lactancia, un derecho retribuido tanto para madres como para padres que permite ausentarse con el propósito de cuidar al bebé. Consiste en disponer de 1 hora diaria retribuida o acumulable en días. Los progenitores pueden acogerse a este permiso hasta que el menor cumple 9 meses y hay varias opciones:

  • Reducción de jornada: lo más habitual es entrar media hora más tarde al trabajo o salir media hora antes.
  • Ausencia de 1 hora diaria para el cuidado del lactante sin reducción de salario.
  • Acumulación de días: sumando el equivalente a 1 hora por cada día laborable desde que se termina el permiso por nacimiento hasta que el bebé cumple 9 meses. *Esto debe estar recogido en el convenio colectivo o tener un acuerdo con tu empresa.

Además, tienes derecho a solicitar adaptaciones de la duración y distribución de la jornada laboral. Puedes, por ejemplo, pedir una reducción de jornada (con reducción proporcional del salario) hasta que tu hijo cumpla 12 años y/o pedir más jornadas de teletrabajo.

Otra opción es solicitar una excedencia por cuidado de hijo hasta un máximo de 3 años desde el nacimiento, debiendo garantizarte tu puesto de trabajo al menos el primer año.

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¿Por qué me genera ansiedad la vuelta al trabajo?

La vuelta al trabajo tras el periodo de baja por maternidad es un tema que angustia a la mayoría de familias.

A los 4 meses, el bebé sigue necesitando de los cuidados de sus principales figuras de apego para sobrevivir. No se alimenta por si mismo, ni se desplaza, ni siquiera ve con total claridad y sigue precisando mucho contacto, mimos.

De ahí que se trate de un proceso de transición no sólo logístico sino, sobre todo, emocional.

Es normal que a medida que se acerca el día de tu reincorporación tengas sentimientos encontrados: culpa por separarte del bebé y ganas de recuperar algo de autonomía. Valida tus emociones, acepta tu nueva identidad: tu vida ha cambiado y tus prioridades, también.

Date tiempo, quizá no seas la misma profesional que eras de la noche a la mañana. Aunque deja que te cuente algo, la maternidad te da muchas herramientas que te servirán en cualquier ámbito de tu vida, también en el profesional.

En líneas generales, te ayuda a saber priorizar, a ser más eficiente y resolutiva. Incluso aprendes a ser más funcional pese a disponer menos horas de descanso.

¿Cómo consigo conciliar la vida laboral y familiar?

Volver al trabajo después de ser mamá requiere conciliar la nueva realidad familiar con las responsabilidades laborales. La sociedad espera que trabajemos como si no fuéramos madres y que críes a tus hijos como sino trabajaras.

Esto se traduce en una presión social y una (auto)exigencia laboral que olvida las responsabilidades familiares. El resultado es una carga mental difícil de sobrellevar y tener que hacer malabares en busca de un equilibrio entre tu vida laboral y familiar.

Todo esto provoca ansiedad, sentimientos de culpa y fatiga, como hemos visto.

Conciliar en nuestro país, que tiene unas jornadas laborales largas, es de todo menos sencillo. Para lograrlo, deberás tener un plan de adaptación del bebé a la escuela infantil o con la persona que se vaya a encargar de sus cuidados mientras trabajas para planificar la logística de los cuidados y tener una línea directa de comunicación con tu empresa.

Lo ideal es encontrar un balance sostenible para ti y tu familia estableciendo horarios claros, delegando tanto en el ámbito corporativo como doméstico y apostando por la corresponsabilidad. Tener una buen red de apoyo, es siempre garantía de éxito.

Además, debemos aceptar que es imposible llegar a todo y aprender a priorizar en cada momento lo que requiere una acción inmediata.
El bienestar del bebé y el tuyo deben ponerse por delante de cualquier obligación.