Las Navidades ya están a la vuelta de la esquina y, con ellas, las comidas familiares, los turrones y las kilométricas cartas a Papa Noel y/o a los Reyes Magos. Según numerosos estudios el 80% de los niños reciben cinco o más regalos durante estas fiestas y la mayoría de ellos obtiene 10 veces más regalos de los que realmente necesitan. ¿El resultado? Niños hiperregalados y hiperestimulados. Esto puede despertar en ellos cierta apatía, llevarles a perder la ilusión por recibir obsequios y a tener menor tolerancia a la frustración.

Para luchar contra esta tendencia consumista, existe la regla de los cuatro regalos que consiste en reglar algo para llevar, algo para leer, algo que realmente desee el niño y algo que realmente necesite. La principal premisa radica en que los regalos deben ser útiles y que tengan una incidencia en su desarrollo.

Consejos para elegir mejor los regalos

A la hora de elegir el juguete es importante tener en cuenta el rango de edad de éste  y que esté acorde con la edad del niño, principalmente, por su seguridad y funcionalidad. No hay que olvidar tampoco el criterio del niño, aunque a veces sus altas expectativas topan con la realidad –precios desorbitados de algunos juguetes- y no coinciden con el rango de edad apropiado.

Los expertos recomiendan evitar aquellos juguetes sofisticados que “lo hacen todo” ya que promueven un juego demasiado estructurado, sobre estimulante y no dejan lugar para la imaginación, en lugar de estos, es mejor apostar por juguetes educativos que estimulen su desarrollo, su fantasía y creatividad. Los juguetes son una fuente importantísima de diversión y también de aprendizaje: cuanto menos haga el juguete, más hará el niño y, por tanto, más aprenderá.

Como hemos dicho anteriormente, los niños aprenden a través del juego y desarrollan habilidades físicas, cognitivas y emocionales. Es importante que los pequeños de la casa disfruten de un juego libre, iniciado y controlado por él, ya que éste liberará su imaginación a la vez que pondrá a prueba sus habilidades para adaptarse a las situaciones cambiantes y trabajarán la resolución de conflictos. Según numerosos estudios, el juego libre estimula las capacidades creativas y la habilidad para resolver problemas a largo plazo.

Estas navidades regalar lo “justo” y optar por lo “sencillo” es la mejor opción para evitar la ansiedad y apatía de los niños hiperregalados; hay mucho en juego.

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